Dando la nota en Kenia

¡África lo ha vuelto a hacer! Es la segunda vez que piso como voluntaria este continente y de nuevo me ha revuelto tanto que no puedo dejar de pensar en la experiencia que he tenido durante casi dos semanas y media y que, al igual que me pasó hace 5 años en un viaje por Zambia, me ha tocado muy fondo en muchos aspectos.

No va a ser ésta una entrada de itinerarios y consejos al uso, sino más bien de reflexión y resumen de mi voluntariado en las denominadas Vacaciones Artísticas Solidarias (VAS) que, por tercer año consecutivo (segundo para mí tras Colombia, en verano pasado) organiza  REDOMI (Red de Organizaciones Musicosociales de Iberoamérica), una organización cuya sede se llama DalaNota y trabaja por la integración social al través de la música en el madrileño barrio de Lavapiés.

Aunque esta organización está especializada en Iberoamérica, he tenido la gran suerte de ser una de los seleccionados para participar en su primera inmersión en el África subsahariana. Y es así como me he encontrado compartiendo vivencias con un equipo multidisciplinar en Shangilia, un orfanato de Nairobi, donde hemos pasado casi dos semanas y media conviviendo y aprendiendo unos de otros.

Se suele decir que las experiencias pueden generar sensaciones muy diversas en función de si se comparten o no, pues bien yo puedo afirmar rotundamente que el equipo de estas vacaciones artísticas ha superado con creces las ya altas expectativas que tenía sobre este voluntariado, y gracias a él el proyecto no sólo ha sido exitoso en la parte artística sino que en la personal se han creado unos vínculos muy especiales. El equipo en cuestión lo formábamos un psicólogo, dos bailarinas (una de clásico y otra de claqué), una especialista en lenguaje corporal, dos clarinetistas, una saxofonista, un pianista, dos violistas, una flautista y una cantante. Éstas eran sus especialidades “oficiales”, pero debería incluir que varias de ellas eran musicoterapeutas, profesoras de lenguaje musical y música y movimiento, etc… En fin, un equipo con una calidad artística y profesional innegable, además de con una gran motivación y buen trabajo en grupo.

No puedo esperar más…., os presento a los protagonistas:

Pero, ¿qué es lo que ha hecho tan especial esta aventura solidaria keniata? Pues han sido varios los factores. El primero, que ya he comentado, el humano.

El segundo, la actividad profesional que fuimos a realizar allí, en concreto clases de música, danza y actividades psicosociales en un orfanato llamado Shangilia, situado en el slum (barrio chabolista por así decirlo) de Kibagare. La ubicación del centro tiene como consecuencia que el perfil del alumnado con el que trabajamos fuese socioeconómicamente bajo, con algunos casos de reciente reinserción en el colegio, y otras situaciones personales bastante duras para lo jóvenes que eran. ¡Sin lugar a dudas todo un reto!

Los distintos profesores nos distribuimos por las especialidades de música y movimiento, danza clásica, moderna y flamenco, claqué, batucada, lenguaje musical, canto y coro, Big Band, clases instrumentales y talleres psicosociales. Ahí van las fotos:

 

El resultado final de estas dos semanas de trabajo con los alumnos fue un festival final en el que todos actuamos en el escenario central que caracteriza al edificio:

Tan bien lo pasamos juntos que incluso algunos nos dedicaron mensajes de agradecimiento ;):

El tercer factor que ha hecho posible lo inolvidable de esta experiencia ha sido el poder conocer distintos proyectos en Nairobi de mano de Wanny Angerer, toda una embajadora del arte y la cultura en general como motores de la integración social. Las vacaciones artísticas así se convirtieron en un escenario donde al mismo tiempo que dábamos clases y ensayábamos para nuestras actuaciones visitábamos proyectos en los cuales también teníamos que hacer talleres, ¡toda una vorágine de actividad! Puedo afirmar con rotundidad que ha sido tan estimulante como intenso y cansado. A continuación os enumeraré los proyectos que visitamos con Moving Cultures de la mano de Wanny.

1. The Nest School en Limuru: una escuela que tiene un proyecto social con mujeres y bebés:

2. Youth International Day: para darnos una calurosa bienvenida se organizó en Shangilia un festival en el que participaron distintas agrupaciones que dieron lo mejor de sí:

3. Children´s Garden School: una escuela en donde nos recibieron bailando como si fuese un sábado noche y donde hicimos algunos talleres por especialidades. Fue una experiencia fructíferay muy intensa:

4. Fábrica de cerámicas Kazuri: fábrica que apuesta por la inserción social de mujeres, a las que ofrece trabajo. En ella compartimos sesión de musicoterapia con las mujeres trabajadores y liderada por Wanny, tras lo cual nosotros interpretamos en grupo una versión reducida de Las Bodas de Luis Alonso, obra que se convertirá en nuestro ‘hit’ para futuras interpretaciones. Tras la sesión inicial de intercambio visitamos a las trabajadoras en sus puestos de trabajo:

5. Ocean´s sole: una empresa que se dedica a reciclar chanclas, que recoge en la costa de Mombasa, para hacer unas verdaderas esculturas. Aquí Wanny y su fotógrafo, C’Jeys, hicieron una pequeña dinámica tras lo cual nuestro grupo hizo un taller de movimiento corporal para los trabajadores, que pasan largas horas sentados y con escasa movilidad, así como interpretamos alguna pieza. Pudimos visitar la fábrica y ser testigos del proceso completo, desde la limpieza de las chanclas hasta el moldeado final de las esculturas, algunas realmente impactantes. El proyecto tiene tanto éxito que la empresa tiene pensado construir una urbanización entera para abarcar más en los próximos años:

 

6. Intercambio musical con el coro Signature: para esta ocasión se desplazó a Shangilia un coro local que nos engatusó totalmente tanto por su calidad musical como por su simpatía. En este intercambio primero ellos nos integraron con el resto de los alumnos en alguna canción suya para después interpretarnos algo de su repertorio. En nuestro caso nuestra cantante hizo un pequeño taller y después interpretamos algo de música tradicional española:

 

7. Woodland Star International School: en esta ocasión fuimos a compartir experiencia con un grupo de profesores que trabajan en una escuela privada de élite en la cual el 40 % de sus profesores son extranjeros. El grupo se dividió en 4 especialidades o talleres a los que se fueron apuntando los distintos profesores, y con los que trabajamos una actividad específica que luego pusimos en común con el grupo grande. Lo más impactante para mí de esta visita fue el alto nivel económico del proyecto en sí, que contrastaba mucho con el resto que conocimos. Tengo una foto de la representación final y del equipo completo de profesores:

 

8. Kariobangi women training institute: se trata de un centro de formación dirigido por unas misioneras combonianas situado en el slum de Kariobangi. En él se forma durante un año a mujeres provenientes de ese barrio chabolista en una de las tres profesiones que ofrecen: cocina, salón de belleza y sastrería. El proyecto es muy exitoso y ayuda a mujeres muy desfavorecidas a hacerse un hueco en la sociedad ya que no sólo les financia el 90% de sus estudios sino que también les hace un seguimiento para que, al término de su formación, se aseguren de que consiguen insertarse en la sociedad. Para mí, sin lugar a dudas, éste fue uno de los proyectos que más me impactaron. Aquí de nuevo ofrecimos tres talleres, uno de musicoterapia, otro de canto y otro de danza, al término de los cuales interpretamos en conjunto y visitamos las instalaciones (incluyendo una tienda en la que casi todos picamos algo ;)):

9. ‘La Fiesta’ de Nariobi: en acto final organizado por Wanny fue este mega festival en el cual, durante todo el día, se dieron cita los distintos proyectos que estuvimos visitando, así como otros que forman parte de Moving Cultures. Su emplazamiento fue distinto, más céntrico (Art Center), y fue un lugar de encuentro entre muchas personas (¡hasta el cónsul de España en Nairobi se acercó!). Un final apoteósico sin lugar a dudas:

Por último, también Redomi nos permitió conocer otros proyectos y lugares turísticos como tal de la capital, contribuyendo así a ampliar nuestra visión y entendimiento de la sociedad keniata. Así, dentro de nuestras vacaciones solidarias teníamos incluidas estas visitas:

1. Nairobi Safari Park: Nairobi ofrece la posibilidad de hacer un safari dentro de la misma ciudad. Sin duda un día para relajarse viendo animales  y compartiendo naturaleza, con algunos rascacielos de fondo:

 

2. Giraffe Center: un centro de cuidado de jirafas donde te puedes hacer fotos con ellas desde muy muy cerca…;)):

3. Karura forest: el pulmón de la capital donde pasamos una tarde descansando. Fue agradable pasear por sus senderos y respirar aire fresco y tranquilo. Posee una cascada de 15 metros de altura, una selva de bambú, varias cuevas, un humedal y kilómetros de senderos que te hacen olvidar que estás rodeado de asfalto. A mí se me hizo corto, verdaderamente puedes pasar un día completo en él:

4. Orfanato de elefantes David Sheldrick: se trata de un centro de acogida y cuidado de elefantes que son rescatados después de que cazadores furtivos hayan matado a sus madres. La visita sólo puede hacerse una hora al día (de 11 a 12) y en ella te presentan a los distintos paquidermos, al mismo tiempo que ves como les dan megabiberones, se ‘duchan’ en barro, juegan con sus cuidadores, se acercan a los visitantes, etc. Tanto se acercan que dos de nuestras compañeras acabaron literalmente embarradas por alguno de ellos ;)):

5.Intercambio cocina española-keniata: la segunda semana organizamos una cena en la cual Nancy, nuestra cocinera-cuidadora y gracias a la cual todo en Shangilia funcionaba, nos enseñó a cocinar chapati, una especie de masa de pan redondo similar al que existe en la cocina india. Nuestra aportación española consistió en realizar tortilla de patatas, paella y algo de embutido que llevaba alguna compañera. Sólo tengo foto de Nancy en plena explicación:

6. Taller de peinados africanos: nos visitaron algunas peluqueras del barrio para proponernos algún peinado africano con extensiones. No tuvo mucho éxito (sólo dos chicas se hicieron algo) y no saqué fotos.

7. Visita al slum de Kibagare: ya con las clases, actividades, visitas y actuaciones finalizadas visitamos el barrio donde estaba situado nuestro orfanato. Nos distribuimos en pequeños grupos para no llamar la atención, y fuimos guiados por alumnos y familias. El paseo fue todo un espectáculo visual: pequeñas tiendas, río, niños por doquier que se acercaban curiosos a saludar a los ‘mzungus’ (‘blancos’ en suajili), peluquerías, porteadores de agua, escuelas, iglesias en plena actividad al ser domingo, motos cruzando constantemente, casas cuya extensión se perdía en pequeñas callejuelas…, hasta un videoclub como tal:

Y el grupo en la puerta de Shangilia:

8.Visita a Kibera: una vez terminadas oficialmente las vacaciones artísticas, me quedé con varias compañeras unos últimos días en Nairobi hasta mi vuelo de vuelta. Gracias a unas españolas que conocimos en la ‘Fiesta’ que organizó Wanny pudimos adentrarnos en el slum de Kibera, posiblemente el más grande de África, con una población estimada de más de 500.000 personas. Aquí visitamos dos proyectos: el primero de ellos un estudio de grabación llamado Made in kibera, de reciente creación, donde nos contaron su labor social en el slum, y donde nos arrancamos a tocar algo sobre unas bases ya pregrabadas:

El segundo proyecto fue el de la escuela de Magoso, un oasis en mitad del slum que provee de una enseñanza de calidad a niños del barrio y en donde la música (canto coral) tiene una gran importancia como factor de integración social. Cuando estábamos realizando la visita los alumnos estaban en clase, y no dudaron en abandonarlas para salir al patio central y darnos una calurosa bienvenida cantando, a lo cual contestamos nosotros interpretando alguna pieza en conjunto. Fue muy muy especial:

Por último, no puedo dejar de mencionar nombres de personas con las que convivimos y compartimos momentos especiales, gracias a los cuales toda la experiencia fue posible e inolvidable: Wanny, Njenga (director del orfanato), Mwangi (el conductor de nuestro ‘autobús rosa’), Ken (el profesor de música), James (estudiante universitario que trabajaba de voluntario durante sus vacaciones), Alex (profesor de danza), C’Jeys (fotógrafo de Wanny) por nombrar algunos (los alumnos son aparte y soy incapaz de nombrar ni describir todo lo que nos aportaron):

 

A tod@s: keniatas, compañeros-artistas españoles y a Redomi….. GRACIAS

Categorías: África, Kenia | Etiquetas: , | 4 comentarios

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