Tanzania express: desde la sabana africana a un lago remoto

Con esta entrada termino mis crónicas sobre el viaje de Kenia & Tanzania del verano del 2017. La parte tanzana que exploramos fue Zanzíbar (de la que ya os hice un relato con cierta crítica), a donde llegamos en vuelo desde Mombasa, y de allí nos desplazamos en avión de nuevo a Arusha, donde pasamos un par de días de descanso y logística. Como no disponíamos de muchos días nos centramos en tres lugares muy distintos: El Parque Nacional Tarangire, la reserva de la biosfera del cráter Ngorongoro y el lago Natrón.

Así pues, nuestro contacto con la Tanzania peninsular comenzó en Arusha, ciudad centro de operaciones en cuanto a safaris en el norte del país se refiere. El vuelo desde Stonetown lo hicimos en una avioneta en la que íbamos solamente cuatro pasajeros, el piloto y su mujer, con la compañía Air Viva y desde el aeropuerto más pequeño que he visto en mi vida (las tarjetas de embarque nos las rellenaron a mano en el momento y nosotras mismas llevábamos el equipaje a bordo :)):

Y el aeropuerto al que llegamos era, igualmente, minúsculo, reservado para los vuelos internos de avionetas (hay otro internacional que está más alejado). Aquí nos recibió en su propio coche nuestro Couchsurfing, Colman, un joven empresario tanzano con el que convivimos dos días en su austera casa, que nos trató fenomenal y con el que pudimos conocer la sociedad tanzana desde dentro muy bien.

Así pues dedicamos dos días para organizarnos y buscar una empresa de confianza para realizar algún safari. Aquí fue de gran ayuda Colman, ya que nos llevó a varias compañías, eligiendo finalmente Sd Safaris con la que contratamos un tour de 4 días/ 3 noches al PN Tarangire y la reserva Ngorongoro. Es importante que, a la hora de contratar un tour en destino, comparéis y regateéis mucho, nosotras estuvimos más de una hora en esta agencia hasta que nos rebajó bastante el precio, que a su vez era menor que en otra que entramos previamente, en la que nos pedían una barbaridad. Además de regatear el precio nos prestaron gratis una tienda de campaña y dos colchones para nuestra expedición por libre al lago Natrón.

Alguno se preguntará cómo pudimos dejar de lado el Serengeti, pues bien resultó que la migración de los ñús ya estaba en Kenia y como íbamos a hacer un tour en el Masai Mara unos días después (ya he escrito sobre este safari)  preferimos dejar este parque y visitar otra zona totalmente distinta y poco turística, el lago Natrón, como os comentaré más adelante. Esto es lo bueno de no llevar nada reservado, que puedes modificar tus planes sobre la marcha en función de tus intereses.

Sin más preámbulos pues paso a relatar nuestra experiencia en estos tres lugares.

El Parque Nacional Tarangire es el sexto más grande en Tanzania. El nombre del parque proviene del río Tarangire que cruza por él, siendo la única fuente de agua para los animales salvajes durante la estación seca. El paisaje y la vegetación es muy variada con una mezcla que no se encuentra en ningún otro lugar en el norte del circuito de safari. El paisaje montañoso está salpicado de un gran número de árboles Baobab, densos arbustos y hierbas altas.

La verdad es que fue todo un descubrimiento ya que no teníamos en mente visitarlo. Mucho menos masificado que el Serengeti, es también más pequeño, cercano a Arusha, y con muchos animales que ver, si bien es verdad que no tantos leones como en el anterior y el Masai aunque aquí fue donde vimos el único leopardo de nuestros días de safari tanto de Tanzania como de Kenia.

El alojamiento que incluía nuestro tour era de tipo budget, es decir económico, en tiendas de campaña en campings, con la particularidad que en nuestro vehículo llevábamos a nuestro propio cocinero y conductor que hacía también las veces de guía. Compartimos nuestros días con una pareja holandesa muy simpática.

Nuestro tour incluía dos días en este parque, uno por la tarde según llegábamos de Arusha y otro completo. Nos alojamos en el Zion Campsite, básico pero decente. Y durante el día y medio que estuvimos vimos desfilar gran cantidad de animales, leones incluidos (una pareja joven cruzándose por detrás de nuestro coche tranquilamente), jirafas, elefantes, guepardos, un leopardo durmiendo en un árbol, muchas aves, etc.  Sumergirte así en la naturaleza es todo un privilegio:

La Zona de Conservación Ngorongoro  es una zona protegida situada a 180 km al oeste de Arusha y es un destino totalmente imprescindible por sus características tan peculiares: un cráter de 20 km de diámetro y paredes de 600 m de un volcán extinto que alberga una de las mayores riquezas faunísticas del mundo.

La visita a esta zona puede hacerse cómodamente en un día completo. Nosotros hicimos la noche anterior en el Fanaka campsite  y pasamos toda una jornada recorriéndolo. No fue el mejor día de nuestros safaris ya que no vimos tantos animales como queríamos y hacía mucho frío (abrigaos bien!!), pero como el lugar es tan grande no te das cuenta de la inmensidad que estás viendo y te parece que son pocos los animales que hay, cuando realmente te cruzas con muchos: hipos, leonas, gatos varios, ñús, etc, además de deleitarte con las vistas panorámicas antes de bajar al cráter, y de sentirte rodeado de unas inmensas paredes de fondo, como si te protegiesen:

Nuestra última visita en Tanzania fue el lago Natrón, un lago apartado y remoto donde el turismo apenas acaba de llegar, un destino al que quisimos dedicar unos días ya que es muy caro llegar por agencia y, por ello mismo, se nos antojó como indispensable para contrastar con la zona de safaris, tan explotada. Y acertamos de lleno, fue un excelente colofón a nuestra visita tanzana.

El lago Natrón es un lago salado que se encuentra en el Valle del Rift y hace frontera con Kenia, y se caracteriza por albergar una ingente cantidad de flamencos y tener unas aguas teñidas de un color rojizo por la proliferación de algas. Nosotras lo visitamos cuando estaba bastante seco, por lo que tuvimos que andar mucho hasta llegar a su “orilla”.

Para llegar a él hay un único autobús público que parte de la población Mto wa Mbu (donde nos alojamos dos noches con nuestro tour) por la mañana y tarda unas 3 horas en alcanzar el pueblo de Egarenesco. En muchas guías aparecerá que los turistas tienen que pagar tres peajes pero ahora se ha unificado todo y se puede hacer en un solo pago de 35 $, incluyendo un guía masai que te acompaña durante todo el recorrido. Además de ello hay que pagar una entrada simbólica de 20 $ en un punto de información turística. Puede parecer un abuso, pero si lo comparo con las entradas de los parques nacionales es algo más que aceptable.

Nuestro alojamiento, tras un intento fallido en un camping muy cutre con una dura negociación con su propietario masai, fue en el Lake Natron campsite, un alojamiento donde puedes tender tu tienda de campaña (que llevábamos prestada por la agencia) por 10 $ por persona.

Para llegar al lago aún te quedan unos 7 km, y nosotras optamos por hacerlos caminando con el guía masai que venía incluido en nuestra entrada. Pueden parecer pocos kilómetros (y más después de caminar unos 20 al día en el camino de Santiago tan solo un mes antes), pero no se hacen por caminos normales, sino por arenales, cruzando ríos, y sumando también otros tantos que tuvimos que hacer para llegar al punto de información turística (que está a la entrada del pueblo en mitad de la nada). Sin lugar a dudas fue un día agotador. Muchos viajeros optan por alquilar un coche para hacerlo más llevadero, quizás hubiese sido una mejor opción.

Así pues, nada más montar nuestra tienda de campaña pusimos rumbo al lago con nuestro guía masai, un joven que caminaba a buen ritmo, con unas sandalias de caucho, y que en un inglés básico nos explicaba la historia del lugar y respondía nuestras preguntas. Caminar con él fue como trasladarse a otro mundo donde la población viste de manera tradicional, vive en casas básicas, los niños ayudan con el ganado y te acompañan para venderte souvenires (pero sin ser tan pesados como en Asia, respetando tu espacio). Os pongo fotos del guía, y de nuestros pies:

De las niñas que nos acompañaron, con un primer retrato de Christina, una joven de 15 años con la que conversé bastante (fotos sacadas con su permiso):

Y, por supuesto, del lago y su entorno volcánico, sus flamencos, sus aguas con poca profundidad. Se respiraba algo mágico allí:

¿No os parece increíble?

Exhaustas tras un día muy intenso tanto física como emocionalmente, cenamos algo en un restaurante local del pueblo y nos fuimos a descansar ya que al día siguiente teníamos que volver a Arusha y de allí tomar un bus a Nairobi. Dar por finalizada una inmersión en Tanzania con este lago es como soñar y no querer despertarte pero, como sabéis, Kenia nos tenía también reservados otras experiencias no menos interesantes: nuestro voluntariado con Redomi y más parques nacionales y lagos que no ensombrecieron nuestras expectativas para nada. ¡Os invito a leer esas crónicas!

 

 

Categorías: África, Tanzania | Etiquetas: , , | 2 comentarios

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2 pensamientos en “Tanzania express: desde la sabana africana a un lago remoto

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